En esta ocasión, pensando en los más pequeños os vamos a proponer una serie de actividades que seguro hacen las delicias de cualquier peque de la casa, pero que está indicada, sobre todo, para los que padecen algún problema del lenguaje en cualquiera de sus variantes. Especialmente los que tienen problemas con el lenguaje oral expresivo.

Según el conocimiento científico acumulado, a día de hoy, donde mejor aprenden y se reeducan en el lenguaje los niños es en su ambiente natural. Aunque por lo general muchos necesitan intervención especializada, el trabajo en casa es fundamental. Cómo a raíz del estado de alarma sanitaria que estamos viviendo no podemos ofrecer nuestros servicios en el gabinete hemos pensado que no por eso se debe estancar el progreso de nuestros niños y niñas. Así que os vamos a proponer unas actividades, a la par que sencillas y divertidas, muy indicadas para nuestros peques con problemas de lenguaje.

Una primera actividad que podemos hacer, sobre todo con los más pequeños, es leer cuentos juntos. Si, así de sencillo. Leerles cuentos, dándole su tono emocional, ya sea gracioso o dramático (muy importante para ellos que sea llamativo y les despierte emociones, fundamentales para un aprendizaje significativo).

Cuando leáis un cuento que sea ya conocido, sería interesante que os paraseis en algunas partes de la historia, haciéndoles ver que esperáis que ellos rematen el episodio o la frase. Animarlos a que lo expresen muy teatralmente, usando entonaciones llamativas y emocionantes. No es necesario que le corrijáis cada pequeño error de pronunciación, no es el cometido de la actividad y además les puede cohibir en lo más importante, la participación activa. En todo caso, simplemente repetid lo que ha dicho de forma correcta como quién está sorprendido, lo imita o le pregunta.

Con los más peques usar historietas cortas o dividid las historias en episodios de cinco o diez minutos si la historia es un poco larga. Con los que ya son un poco más mayores, alrededor de los 7 u 8 años ya pueden ser historias más largas e incluso es probable que participen más activamente en las teatralizaciones.

Una variante con éstos últimos puede ser el reescribir la historia parcial o totalmente. Cambiando partes, episodios, o finales. Empezando vosotros y luego animándolos a que sean ellos los que se inventen esas variaciones.

Para los más atrevidos podéis inventar pequeñas historias, pequeños teatros. (Alguien podría hacer de público y aplaudir al final, si sois bastantes en casa, no?). Y si ya sois de los verdaderamente valientes y atrevidos, sería una gran idea disfrazarse con cualquier cosa que tengamos en casa para representar las historietas.

Como veis no son cosas complejas, ni necesitan de materiales especiales, pero suelen ser una gran apoyo para nuestros niños y niñas con problemas de lenguaje y sin éstos. Pero especialmente para los primeros.